Fue edificada en los inicios de la población y albergó en sus pasillos a grandes personajes de la historia florenciana, entre los cuales se destaca el talentoso carpintero Miguelito Moncayo, quien aprendió de su padre el arte de esculpir en manera. Una de sus obras más destacadas es el Santo Sepulcro de la parroquia de nuestra señora de los dolores.
Fue la cuna de la familia Moncayo, quienes tienen fama de cicateros, o como diría casi gráficamente (con todo respeto) un personaje del retorno más próximo: “da más una cauchera de alambre que los Moncayo”. Esta casa de puro estilo colonial que se constituía junto con la antigua casa del prócer municipal Nereo Montilla en un patrimonio cultural de ingeniosa arquitectura rústica y primitiva, queda hoy reducida a un plano para darle cabida a la tecnología y a las avanzadas técnicas de construcción actuales.
Fue edificada por quienes iniciaron el sueño de poblar Florencia, quienes pusieron todo su esfuerzo por darle vida a esta porción de suelo colombiano y que a punta de tierra y de esfuerzo comunitario lograron construirla. Su propietario actual es el siempre bien ponderado profesor Bolívar Solarte Moncayo, quien tiene la suerte bendita de pertenecer a esa estirpe de ilustres personajes y quien es autor de la idea de demoler la casa para re edificar, en su lugar, otra construcción mucho más moderna, aunque el atractivo de la casa antigua jamás podrá ser superado.
Un dato curioso es el descontento de los habitantes aledaños a la obra por la cantidad de polvo que se levantó al demoler inoportunamente la casa en la estación de verano, ya que los vientos furiosos del agosto candente los arrastraron sin límite por las calles de Florencia e irrumpieron tempestuosamente en las casas y en los negocios vecinos.
A manera de crónica gráfica, se reconstruye a continuación la demolición de la casa Moncayo Q.E.P.D.